Mi papa me hablo sobre la excelencia
- Stefany Quimbayo
- 29 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Hace poco tuve una conversación con mi papá sobre la excelencia.
Pero no desde ese lugar competitivo y exigente que muchas veces escuchamos —eso de tener que ser la mejor, darlo todo, destacarse, estar siempre al 100%.
Hablamos de una excelencia distinta.
Más íntima. Más humana.
Una que empieza por ti.

La excelencia no es exigencia
Por mucho tiempo creí que ser excelente era darlo todo en el estándar más alto posible, sin importar cómo me sintiera o qué me pasara. Era sinónimo de rendimiento. De perfección. De validación externa.
Pero en esa conversación, mi papá me dijo algo distinto: La excelencia no es exigirte estar bien siempre, es actuar con integridad desde donde estás. No es darlo todo en lugares que no lo merecen, ni dejarte vacía por sostener a otros. Es conocerte lo suficiente para saber qué puedes dar hoy y respetar eso.

La excelencia en las relaciones
Justo estábamos hablando de relaciones cuando él mencionó esto. Y al principio pensé que se refería a esa vieja idea de darlo todo sin importar lo que recibas. Pero no.
Él me hablaba de dar con conciencia. De mostrarte, sí. De estar, sí. Pero sin dejarte de lado.
Dar desde lo que tienes, no desde lo que te falta.
Y eso me hizo pensar mucho en cómo estoy viviendo mis vínculos en este momento.
La vida adulta, los cambios, y estar ausente
Hace poco cambié de trabajo. Estoy en plena apertura de una tienda, y eso ha significado muchísimo movimiento: emocional, físico, mental. Me siento agradecida por esta nueva etapa, pero también reconozco que he estado muy ausente de mis amistades. El tiempo y la energía se me han ido en sostener este nuevo comienzo.
Y claro, me he sentido culpable.
Pero desde esta nueva mirada sobre la excelencia, entendí algo importante:
Hoy, ser excelente conmigo implica priorizarme. Nutrirme. Darme lo que necesito. Y también ser honesta con las personas que quiero, contarles cómo estoy, recordarles que las valoro, y confiar en que los vínculos verdaderos nos esperan.
La excelencia no se ve siempre como productividad
A veces se ve como una pausa. Como un mensaje sincero. Como decir “ahora no puedo”, pero aquí estoy.
Y en otras ocasiones, se ve como sentarte contigo misma, reconocer que estás creciendo, y que no puedes estar en todas partes al mismo tiempo —pero sí puedes estar contigo.
¿Y tú?
¿También estás redefiniendo lo que significa “dar lo mejor de ti”?¿Hay algún lugar donde estás dejando de exigirte para empezar a escucharte?
Me encantará leerte en los comentarios o que me escribas si esto resonó contigo.
Stefany



Comentarios